jueves, 22 de enero de 2026

La columna de los poseídos en San Pietro

Como el día está lluvioso creo que me voy a ir un ratito hasta San Pedro de Roma. ¿Me acompañáis?

Aunque en breve hablaré un poco del baldaquino de San Pedro, pero sobre  la obra de Gian Lorenzo Bernini os hablaré otro día, porque bien merece que se le dediquen unas líneas. Así pues, dejo para otro momento al Papa Urbano VIII Barberini y viajemos algo más en el tiempo. 

Como todos sabemos, antes de la actual fábrica de San Pedro hubo otra: la basílica constantiniana. En esa  antigua Basílica de San Pedro había doce columnas salomónicas formando una especie de pantalla ante el altar que se creían llevadas por Santa Elena , madre de Constantino. Contaba otra tradición que las había traído de Grecia el emperador Constantino I en el siglo II. Durante la Edad Media se decía que  procedían del tabernáculo del templo de Salomón (de ahí su nombre de columnas salomónicas). La realidad es que hubo en la antigua San Pedro una especie de pérgola que tuvo primero media docena de estas columnas y más tarde Gregorio III trajo otras 6 de Bizancio.  Lo cierto es que todas son de mármol griego. 

El boceto original

El propio Bernini cuando elaboró el actual baldaquino, dispuso que de las seis columnas de Gregorio III dos se instalaron en el altar de San Francisco de la capilla del Santo Sacramento; otra, conocida como “la Columna Santa”, en la capilla de la Piedad; otras dos en el altar de Longinos construido por el propio Bernini en uno de los machones de la cúpula de Miguel Ángel; y la sexta se ha perdido. En cambio, las seis columnas de Constantino fueron utilizadas por Bernini en las galerías de Santa Elena, Verónica y San Andrés En la actualidad más o menos todo sigue en ese orden. De las otras dos ya os comenté que una se había perdido y la última se mandó trasladar desde la capilla adyacente a la de la Pietá al “Tesoro “de San Pedro en 1965 dando nombre a la sala donde se expone. Si vamos por la nave izquierda, a la entrada de la Sacristía, podemos acceder, previo pago de su importe, al citado tesoro. 

Dicha columna es la única que tiene nombre y se la llama colonna Santa o colonna degli ossessi (de los poseídos).Dice la tradición, que en esta columna Jesús se apoyó al predicar a los doce años, y se creía en la Edad Media que tenía poder para expulsar a los demonios durante los exorcismos. Si tenéis ocasión de poder ver la procesión de sacerdotes que se organiza para cada misa entrando o saliendo de la sacristía también tiene su encanto, por cierto. A mí me ha coincidido unas cuantas veces y la verdad es que es algo bastante diferente a lo que solemos observar en cualquier parte pero eso es otro tema.
Columna Santa

Volviendo a las columnas la verdad es que la arqueología moderna la sitúa sin ningún género de dudas en el siglo II de nuestra era. En todo caso, los valores simbólicos de las doce columnas explican que desde el Renacimiento numerosos artistas las representen como por ejemplo Giulio Romano que las pinta en la Circuncisión de Cristo que podemos observar en el Louvre


En cuanto a la “santa” empezó a  ser llamada ‘de los obsesos’ o ‘de los endemoniados’ porque antiguamente se ataban a ella los endemoniados mientras eran exorcizados. Y ¿por qué se utilizaba para tal fin? Precisamente porque, por haber estado en contacto con Jesús, poseía toda la energía suficiente, que se añadía a la del exorcista, para expulsar a los espíritus malignos.


La Circuncisión de Cristo de Giulio Romano. Louvre. Fijaos en las columnas


Es muy probable que estas columnitas sirvieran de inspiración a Bernini para las columnas que sostienen el famoso baldaquino del altar mayor de la basílica. El parecido es evidente. Basta con echar un vistazo al boceto original de Bernini sobre las columnas para el baldaquino y la foto de las columnas salomónicas como podéis ver en las diversas fotos. En una de ellas  podemos ver tanto el baldaquino como las columnitas de los balcones que corresponden a las capillas laterales de la Verónica (a la izquierda) y la de Santa Elena a la derecha. Las dos de la capilla del Santísimo Sacramento también las podéis ver en otra foto. Todas ellas, aunque midan más de tres metros, al lado del baldaquino, que tiene casi treinta metros (29,5 para ser exactos o si lo preferís un edificio de 10 pisos más o menos), parecen pequeñas, pequeñas…..
La capilla del Stmo. Sacramento y en el altar de San Francisco podéis ver otras dos de esas columnas

El baldaquino y a ambos lados las capillas de la Verónica y de Santa Elena. Fijaos en los "balcones" (machones) sobre ellas



En cuanto a la columna santa  allí sigue de momento, donde miles de visitas pasan por delante de ella cada día y, salvo que lleven un guía meticuloso pasarán por delante sin conocer su historia, que real o fantástica como dicen los italianos, “se non è vero, è ben trovato”

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