En la eterna Roma hay edificios que por el volumen de cosas que tiene la Cittá se escapan de los recorridos habituales. Si visitamos la Piazza Navona (o estadio de Domiziano) y la abandonamos para dirigirnos al Tiber y cruzar por el puente de Umberto I rumbo al Palazzo di Giustiza, lo haremos por una callejuela muy estrecha que se llama Agonale. Si, acabamos de pasar la fuente de Neptuno y sería imperdonable que no hicieseis una parada en GROM que es una afamada gelateria turinesa pero que tiene una franquicia en la piazza.
Si uno continúa de frente disfrutando de ese helado, se va a encontrar de frente con el Museo Nazionale Romano o, lo que es lo mismo, el Palazzo Altemps.
Su ubicación aquí: https://maps.app.goo.gl/J7yYREUd5RPJvHih7
El palacio original data del siglo XV pero en su interior alberga algunos edificios de la época medieval integrados en la estructura actual. Fue edificado por el otrora todo poderoso Girolamo Riario y su esposa Caterina Sforza. Girolamo, sobrino del Sixto IV Della Rovere, fue un personaje renacentista en el más amplio sentido, haciendo palidecer al mismísimo príncipe de Dante Alighieri. Sus conjuras llevaron su influencia más allá de Roma, siendo conocido en su época como el “archipapa” o el “emperador de la iglesia”. Su esposa Catarina mereció el sobrenombre de Virago cruelísima o la Diablesa encarnada. Cuando Girolamo muere asesinado y fallece Della Rovere, Catalina para asegurar su patrimonio marcha con un pequeño ejercito y toma el castillo de Sant´Angelo. Catarina merece un artículo para ella sola, pero para no perdernos os dejo un último apunte sobre ella. Cercada en un castillo y con sus hijos como rehenes si no lo rendía, subió a la muralla, levanto las faldas y mostrando la vulva proclamó “he aquí el instrumento para hacer otros”.
De vuelta al palacio, decir que tras varios propietarios acabó en manos del cardenal Altemps que es quien le da el nombre por el que lo conocemos en la actualidad. Con el devenir de los años algunos miembros de la familia seguirían la rama seglar, ostentando un ducado homónimo, y otros la religiosa, gozando de algún cardenal más en nómina.
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| El Palazzo Altemps |
Dentro del palacio se halla la capilla de San Aniceto, décimo Papa de la Iglesia. Para acceder hay que hacerlo desde el salón principal del palacio, la Sala delle Feste, a través de un pequeño nártex que a la izquierda tiene la escalera de acceso al coro. |
| San Aniceto |
El interior de la iglesia es espectacular y ricamente decorado en piedra policromada.
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| La iglesia de San Aniceto |
Contiene un número importante de frescos que, comenzando por la entrada de la iglesia, se puede ver una procesión de ángeles y puttis que llevan los instrumentos de la pasión hasta llegar a la Gloria de San Aniceto.
San Aniceto, Papa número 11 de llegó aquí cuando Clemente VIII decide trasladar los restos de los santos desde las catacumbas de San Calixto y el duque los recibe como agradecimiento del Papa Clemente Aldobrandini por su apoyo.
De esta forma, en un sarcófago del que se dice que perteneció al mausoleo de la familia imperial de Septimio Severo y ahora sirve de soporte al altar mayor de la capilla, reposa en espera de la Eternidad uno de los primeros Papas.
Su interior alberga un teatro que con la llegada del cine también fue uno de los primeros de Roma. Años más tarde se transformó en un piano bar, hasta los años 80 del pasado siglo concretamente.
En la actualidad el edificio alberga el Museo Nazionale Romano, con varias colecciones muy interesantes. Quizás una de sus mejores obras sea el suicidio del Gálata que no hemos de confundir con el Gálata moribundo de los Museos capitolinos. Cuanta también con una colección egipcia, interesantes frescos y muchas piezas dignas de verse, más allá del fantástico edificio que recoge varios siglos de historia romana
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| El suicidio del Gálata |
Así las cosas, ya sabéis: al salir de Navona mientras dais cuenta de un gelato, os podéis pasar por aquí y os imagináis al undécimo Papa al lado del café piano en espera de la eternidad, las conjuras para eliminar a los Medici urdidas algunas entre estas paredes o el propio Papa Borgia de visita por aquí
Muy ilustrativo.
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